El diario de una Princesa Maldita

sábado, 12 de noviembre de 2011

Sobredosis de azucar



Chicas, aquí reportándome y recordándome a mí misma que debo seguir luchando y no rendirme.

Ahora mismo, la laptop sobre la panza me está matando...me siento súper llena...Mi rutina ha cambiado. Consumo muy poquitas calorías durante el día, pero por la noche que termina mi jornada, salgo hambrienta, o más bien con ansiedad debido al estrés en el que estoy ahora, y me ha dado por cumplirme todos mis antojos como para consentirme o consolarme, y no, No está bien.

Pensaba que no habia tanto problema porque como dije, en todo el día como muy poquito, PERO creo que los pasteles tienen más calorías de las que yo creía, porque eso me ha hecho entender mi báscula, que estoy en 63 u.u y mañana no me sorprendería ver un 64.

Aunque Mia me ha ayudado un poquito, no es suficiente...además que me hace perder mucho tiempo y esfuerzo, estoy harta de pasar tanto tiempo en el baño u.u.

Pues bueno, ya es hora de dejar de hacer pendejadas. Debo aprovechar que todo el día estoy demasiado ocupada para comer, y por lo mismo que estás entretenida se olvida un poco el hambre...ANY, sólo debes controlarte durante la noche y cenar en casa sanamente, así como antes lo hacías, recuerdas?? Sólo vuelvelo a hacer como antes...

Empezaré mañana...al menos haré el intento, y crucen los dedos por mí, necesito ayuda supernatural.

Las quiero! Y aunque ultimamente no dispongo de mucho tiempo, leo sus novedades.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La historia de una princesa maldita

Soy Any y esta es parte de mi historia, que quiero compartir con ustedes.

Siempre fui gorda, desde que tengo uso de razón, desde que nací. Como todas las personas que tienen o han sufrido de obesidad, fui victima desde muy temprana edad de críticas, burlas, discriminación y rechazo. Mi carácter tímido aunado a todo el maltrato que recibía, fue acabando con mi autoestima.

De niña no me daba cuenta del grado de obesidad que tenía. Los demás sí. En ese entonces mis compañeritas de la escuela no eran crueles conmigo, aunque sí llegaban a hacer uno que otro comentario respecto a mi gordura. En ese entonces el maltrato sicológico y verbal lo recibía por parte de mi mamá. Han pasado muchos años, soy un adulto ahora, con la capacidad para comprenderlo todo, y aún así, en lo más profundo de mi ser, sigo sintiendo rencor. Es muy difícil asimilar y más que nada perdonar a la persona que te hizo tanto daño, que te trató con crueldad cuando no tenías edad para defenderte, y que destrozó tu personalidad y autoestima...y lo peor de todo es que esa persona fue tu propia madre.

De ella recuerdo los peores insultos, los peores apodos, las peores críticas. Se preocupaba por mí. Pensaba que me iba a convertir en una persona con obesidad mórbida, de esas que no pueden ni moverse. Y dice que era tanta su desesperación al ver mi gordura que terminaba por gritarme e insultarme. Sé que ella tenía muchos problemas. Aún así, no puedo justificarla...no puedo. Sé que si yo tuviera un hijo no sería capaz de humillarlo y hacerlo sufrir como mi madre hizo conmigo.

Padecí de depresión desde niña. Además de mi sobrepeso, tenía otros problemas graves, lidear con la neurosis de mi madre, la separación de mis padres, y más tarde problemas económicos. Mi mamá no sólo me rechazaba por mi obesidad, sino también por parecerme a mi papá. Lo odiaba, y mi cara le recordaba la de él.

A pesar de todo el sufrimiento moral que cargaba por dentro, fui una alumna destacada y toda mi atención la centraba en mis estudios. Fue hasta la secundaria que empecé a sufrir las burlas de mis compañeros de la escuela. Para esa época tampoco estaba muy consciente de mi aspecto, sólo me percataba de ello cuando necesitaba comprarme ropa y no me quedaba nada, nada apropiado para mi edad. Probablemente era una talla 15, o exagerando 17.

Durante la preparatoria encontré un grupo de amigos que me querían y me aceptaban tal cual.  Algunos compañeros me hacían burla, y me hacían sentir avergonzada, más sin embargo no me preocupaba por bajar de peso. Me había acostumbrado a ser "la gorda", "la gordita", la buena alumna, inteligente y nada más. Me gustaban los chicos, pero obvio ninguno se fijaba en mí.

Fue hasta que ingresé a la universidad en otra ciudad cuando bajé un poco de peso sin querer, sin proponermelo. Vivía yo sola y me gustaba salir a caminar por las tardes, y gracias a eso adelgacé un poco. Me mantuve muchos años siendo talla 13. Tampoco estaba consciente de que seguía viéndome mal.

Y bueno, tuvieron que pasar veintitantos años para que decidiera cambiar y adelgazar de una vez por todas. Tuve que conocer al chico más lindo del mundo para sentirme motivada y tratar de verme mejor para poder gustarle. He bajado 13 kilos y 3 tallas desde abril de este año que inicié el blog, y bueno, aquí va la segunda parte de mi historia en cuanto a mi peso...

Cuando era gorda mi mamá me miraba con asco y repulsión (nunca lo podré olvidar), y ahora me sigue mirando con reprobación.

Recuerdo que una de las prins que sigo escribió en su blog que ahora que había bajado mucho de peso, sus papás le decían que se veía mal, que ya ni pompas tenía, que se veía demacrada, etc.

Me pasa lo mismo. Fui a ver a mi mamá, y desde que crucé la puerta empezó a criticarme...que si estoy muy flaca, que tengo los brazos flácidos, que ya no use camisetas sin mangas...Y terminó diciendome que estoy muy fea, que estoy plana, que no tengo nada de trasero y nada de busto, y que con razón mi pareja ya no se fija en mí...que antes me veía mejor.

Es cierto, necesito reafirmar mis brazos y mi trasero, hago ejercicio para eso, pero los cambios no son de un día para otro. Es verdad, no tengo nada de busto pero contra eso no puedo hacer nada más que operarme. Pero aún así, sé que me veo mejor que antes...veo mis fotos de antes y noto lo mal que me veía...La verdad me enojé mucho, porque toda mi vida me criticó por ser gorda, y ahora que soy delgada también me critica. Gorda o delgada, sigo siendo fea. Le dije que prefiero verme así a verme como ella (Nota: mi mamá era delgada pero ahora está gordita).

Les confieso que me siento muy triste. Ha sido mucho el esfuerzo que he hecho como para que todavía me sigan diciendo que me veo mal. Sigo estando gorda y aún así me dicen que estoy delgada, que se me ven los huesos de los hombros, que parezco anoréxica...Mido 1.65 y peso 61 kgs (mañana tal vez 63) y eso no es estar para nada flaca!...Ahh, y que ni digan que soy Ana porque en realidad soy Mia...no tienen ni idea, y claro,no quiero que la tengan, sólo quiero que me dejen tranquila.

¿Realmente me veo mal?



 

Mmmm.. lástima que las primeras fotos se ven muy pixeleadas, y que las fotos del después ya están un poco atrasadas, quiero pensar que ahora me veo más delgada porque tengo unos 5 kilos menos que cuando me tomé esas últimas...Espero poderme tomar nuevas fotos. Sé que muchas de ustedes son mil veces más delgadas que yo, pero sigo dispuesta a bajar más. Lo que no entiendo es por qué mi familia me jode tanto si no estoy delgada???!!! O de plano si estoy muy amorfa?? Diganme la verdad...

Bueno, prins...Si terminaron de leer toda esta entrada, de verdad les agradezco muchísimo...necesitaba desahogarme. Las quiero mucho.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Ya mejor

Peso de hoy sábado: entre 61 y 62 kilos

Conclusión: Ya me siento mejor. Prins, sus mensajes de apoyo me ayudaron mucho. Mil gracias!


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Mal

Esa es la palabra que mejor podría describirme en este momento. Mal de ánimo. Mal de salud. Mal del alma. Mal físicamente. Estoy mal, mucho. Me enfermé de una simple gripa que me tiró en la cama sin fuerzas ni para moverme. Compromisos sociales llenos de comida. Total falta de control. Mucha hambre. Cero ejercicio. Mucha desesperación. Ganas de llorar todo el tiempo. Creo que estoy deprimida. Soy un maldito cerdo. Subí 2 kilos en una noche. Increíble. Mi meta sólo me duró un día. Soy una idiota. He vuelto a pensar en la muerte. Tengo mucho sueño. PESO 64 KILOS. Soy un maldito sube y baja. Otra vez a empezar de nuevo. La última vez tardé 8 días en bajar, espero correr con la misma suerte. Estoy mal.